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VUELTA-POR-AVILA-Y-COMUNIDAD-DE-MADRID-PANTANOS-Y-PUERTOS
Iniciad la misión desde las colinas graníticas del este de Ávila, serpenteando por las llanuras altas antes de descender a los valles escarpados de la Sierra de Guadarrama. El corredor es una montaña rusa de meseta ondulante y repechos repentinos, donde la carretera se aferra al terreno como un explorador en patrulla. Terminad en la cuenca granítica de la depresión occidental de Madrid, donde el aire se enrarece y el horizonte se allana como una hoja afilada. Técnicamente, es un triturador de ritmo: ascensos agotadores a través de los dientes del Puerto de Navacerrada, seguidos de breves respiros donde el acelerador puede abrirse. Los descensos son bruscos y ciegos, exigiendo precisión, mientras que los sectores de meseta premian un ritmo constante. La velocidad fluctúa como un latido: lenta en las subidas, entrecortada en curvas cerradas, y luego acelerando donde la carretera se endereza. Una ruta que trata a los operadores como mulas de carga y luego les reta a bailar.
